

Para las trabajadoras y los trabajadores de todo el Paraguay, va un fuerte abrazo con la carga histórica de nuestros 97 años de lucha contra el capitalismo y por la revolución socialista que nos permita construir una nueva sociedad y, de ese modo, alcanzar una vida plena y feliz. Una sociedad que nos facilite todas las herramientas necesarias para tener lo que nos merecemos los verdaderos productores de bienes y servicios, incluyendo a productores de cultura, arte, ciencia, identidad y todo lo que se ubica en la producción inmaterial.
Sabemos que muchos trabajadores tendrán dudas y creerán cosas malas de las y los comunistas. Esto es así, porque el mundo está dominado por las patronales que lograron imponer su cultura, su forma de entender y vivir en el mundo, en donde la necesidad de tener dinero y la idea de que la felicidad también se compra, dominan las mentes y los corazones de miles de millones de personas.
Y esa forma de entender y vivir en el mundo genera mucha competencia y violencia entre seres humanos. Al hacer que muchos derechos, como el de la salud, la educación, la alimentación sana, la vivienda, tengan precio y quienes no tengan dinero se encuentren sin la posibilidad de acceder a ellos, dejándonos sin acceso al derecho más grande de todos: el derecho a vivir dignamente. Sobre esto es importante detenernos a pensar e imaginar qué podríamos hacer los seres humanos para vivir en armonía y confiar en el amor y la solidaridad que nos constituyen como especie para superar estos tiempos de tanta indiferencia, mezquindad, individualismo y violencia. De hecho, tanta es la angustia que, para olvidarla un ratito, buscamos comprar y consumir todo tipo de mercancías, para luego volver a sentir vacío, miedo e incertidumbre en nuestros corazones.
Por estos motivos, en el Partido Comunista Paraguayo hemos realizado un trabajo colectivo para proponer una salida a esta situación, que mejore nuestra forma de vivir y de relacionarnos entre seres humanos y con la naturaleza de la que somos parte. Lo hacemos porque es necesario y posible.
Tenemos la certeza de que el actual Estado no nos sirve a las mayorías trabajadoras, porque se fue haciendo y ordenando de acuerdo a lo que las patronales necesitan para seguir acumulando riquezas, generando y sirviéndose de la corrupción, expoliando nuestras riquezas naturales, apropiándose de nuestras tierras, explotando a la clase trabajadora, saqueando los recursos del Estado y aumentando sus riquezas mediante la asociación con el crimen organizado como el narcotráfico, la trata de personas, el contrabando, el tráfico de armas.
Por todo esto, compartimos esta propuesta de Programa que, además de necesaria, es posible para construir un Paraguay en el que las y los trabajadores podamos desarrollar todas nuestras potencialidades mediante el trabajo, en el que se lograrán la libertad y la felicidad que no dependerán del dinero, si es dirigido por quienes todo lo producimos: la clase trabajadora.