

Atenas, Grecia, septiembre de 2026
Estimados camaradas:
En estos últimos años nuestra organización se ha fortalecido y fruto de eso hemos tenido debates importantes en este período. Estos debates nos han permitido avanzar convencidos hacia ese movimiento real que podrá suprimir este estado de cosas actual. Así como estamos seguros de que esta historia es la expresión de nuestra actividad luchando por superar las condiciones dominantes de la vida que pretenden ser naturalizadas; también militamos conscientes de las dificultades que se nos presentan en estos tiempos, pero con la seguridad de que nada es imposible para nuestra clase en lo que tiene que ver con la historia.
Para nosotros, entender esto y proponer la vía de la revolución socialista parte de un ejercicio intenso de comprensión dialéctica. En ese sentido, sabemos que estamos en un momento determinante para el proceso histórico de la humanidad, en el que la clase trabajadora se juega todos los días la supervivencia, y nuestro planeta, también; tenemos presente aquello que apuntó Marx en el Capital, en su feroz crítica de la economía política, sobre la totalidad de las relaciones capitalistas, en que este modo de producción sólo sabe “desarrollar la técnica y la combinación del proceso social de producción minando al mismo tiempo las fuentes de que mana toda la riqueza: la tierra y el trabajador”.
Desde Paraguay, cuya economía se caracteriza por la extrema dependencia hacia el mercado externo, vemos con claridad lo que propone en este tiempo el capitalismo a escala mundial; en nuestro país la población obrera sobrante solamente sigue creciendo y la juventud trabajadora sufre directamente las consecuencias de la guerra en su cotidianidad, también en este marco es igualmente importante mencionar la situación y la lucha de los compañeros indigenas en sus territorios (en Paraguay en especifico, el pueblo Ayoreo en aislamiento, por ejemplo), o la de la población palestina resistiendo al genocidio orquestado por el proyecto colonial sionista.
Este modo de producción, que no pasa solamente por las personificaciones que crea la dinámica capitalista, lleva varias décadas siendo un ancla para el desarrollo de las fuerzas productivas: genera guerras a escala internacional, se sostiene con una base colonial, impulsa diversas formas de violencia contra el proletariado (bombardeos, hambrunas, despojos territoriales, crisis ambiental, inseguridad alimentaria, problemas de salud generalizados, empobrecimiento, solo por citar algunas).
Apuntamos así que la formación social paraguaya se integra a la dinámica del mercado mundial capitalista con el proceso de expansión ultramarina de los países dominantes que, buscando ampliar mercados para acceder a materia prima, encontraron en nuestros territorios una gran oportunidad para impulsar su producción y seguir socavando eso que Marx mencionaba. Creemos que entender esto es fundamental para trabajar con las juventudes trabajadores, porque permite asumir que, cuando hablamos de las condiciones de vida actuales, estamos hablando de la producción y reproducción del conjunto de las relaciones sociales capitalistas. Es ahí donde nos encontramos con una tarea importante, que es quizá la más relevante para nuestra organización: la de preparar y promover la revolución socialista entre las juventudes.
En síntesis, el capitalismo ha llegado a sus límites estructurales y el planeta mismo está rozando sus márgenes de renovación; estamos yendo por un camino sin retorno; presenciando eso que Lenin citaba en “El socialismo y la guerra”: esto es la prolongación de la política por otros medios.
Entendemos que, en definitiva, la estrategia revolucionaria socialista es la única salida humanista a la crisis estructural del modo de producción capitalista. Este sistema no podrá resolver nuestras necesidades. Es eso mismo lo que nos lleva a trabajar con absoluto convencimiento con nuestra clase, de forma políticamente independiente, para fortalecer nuestro programa en los territorios y avanzar hacia la construcción de una nueva sociedad libre de explotadores y explotados, hacia una sociedad que nos permita ser verdaderamente libres, hacia una sociedad en la que podamos ser felices y desarrollar con plenitud nuestras capacidades.
Por eso creemos que la única salida es la revolución socialista.
Athens, Greece, September 2026
Dear comrades:
In recent years, our organization has grown stronger, and as a result, we have held important discussions during this period. These debates have allowed us to move forward with conviction toward that real movement that will be able to overthrow the current state of things. Just as we are certain that this history is the expression of our struggle to overcome the prevailing conditions of life, conditions that are intended to be naturalized, we also engage in militancy, aware of the difficulties we face in these times; yet we affirm with confidence that nothing is impossible for our class when it comes to history.
For us, understanding and proposing the path of socialist revolution begins with an intense exercise in dialectical understanding. In that sense, we know that we are at a decisive moment in humanity’s historical process, in which the working class, and our planet as well, is fighting for its survival every day; we bear in mind what Marx pointed out in Das Kapital, in his fierce critique of political economy, regarding the totality of capitalist relations: that this mode of production knows only how to “develops the techniques and the degree of combination of the social process of production by simultaneously undermining the original sources of all wealth—the soil and the worker.”
From Paraguay, whose economy is characterized by extreme dependence on external markets, we can clearly see what capitalism is bringing about on a global scale at this time; in our country, the surplus labor force continues to grow, and working-class youth suffer the direct consequences of war in their daily lives; within this context, it is equally important to mention the situation and the struggle of the Indigenous brothers and sisters in their territories (in Paraguay specifically, the Ayoreo people living in voluntary isolation, for example) or that of the Palestinian people resisting the genocide orchestrated by the Zionist colonial project.
This mode of production, which goes beyond the mere personifications created by capitalist dynamics, has for several decades served as an anchor for the development of the productive forces: it generates wars on an international scale, is sustained by a colonial foundation, and fuels various forms of violence against the proletariat.
We thus note that Paraguayan social formation is integrated into the dynamics of the global capitalist market through the process of overseas expansion by dominant countries, which seeking to expand markets to gain access to raw materials, found in our territories a great opportunity to boost their production and continue undermining what Marx referred to. We believe that to understand this, it is essential to work with working-class youth, because it allows us to recognize that, when we speak of current living conditions, we are speaking of the production and reproduction of the entire set of capitalist social relations. This is where we face an important task, perhaps the most relevant for our organization, which is to prepare and promote the socialist revolution among young people.
In summary, capitalism has reached its structural limits, and the planet itself is pushing the boundaries of its capacity for renewal; we are on a path of no return; we are witnessing what Lenin described in “Socialism and War”: this is the continuation of politics by other means.
We understand that, ultimately, the revolutionary socialist strategy is the only humanistic solution to the structural crisis of the capitalist mode of production. This system cannot meet our needs. It is precisely this realization that drives us to work with absolute conviction alongside our class, in a politically independent manner, to strengthen our program in our communities and move toward building a new society free of exploiters and the exploited, a society that allows us to be truly free, a society in which we can be happy and fully develop our potential.
That is why we believe that the only way forward is the socialist revolution.